Newcastle
1.-¿Qué es y cómo se origina?
Se trata de una enfermedad que se origina por un Paramyxovirus, llegando a encontrarse hasta nueve subtipos diferentes. Esta enfermedad suele afectar más gravemente a las aves de corral, como por ejemplo gallinas y pavos, dándose de forma menos frecuente y agresiva en las paseriformes.
Responde igualmente al nombre de Pseudopeste aviar, encontrándose con una distribución a nivel mundial y estando sujeta a las normas sanitarias de control y prevención debido a su alta y rápida tasa de afectación.
2.-Factores que favorecen su aparición
Tal y como hemos dicho anteriormente, la enfermedad de Newcastle es una enfermedad altamente contagiosa que se extendiese muy rápidamente sobretodo tras producirse un primer brote de esta en nuestras instalaciones. La principal causa para la aparición de esta enfermedad se da cuando los ejemplares del aviario se encuentran en contacto con otras especies mucho más vulnerables a ésta, como por ejemplo las aves de corral anteriormente mencionadas. Factores externos como la zona en la que vivamos por la predisposición que tiene ésta para la aparición de este virus también será crucial.
Se trata de un virus que no sobrevive mucho tiempo en el ambiente, por lo que esto debe de ser una de las razones principales por las que debemos tener el aviario en las mejores condiciones de limpieza posibles, evitando así su aparición en gran medida.
Además de evitar el contacto directo con especies vulnerables a esta patología, habrán otros factores muy importantes que favorecen de igualado la aparición de esta enfermedad, entre los que caben destacar los siguientes: las situaciones prolongadas de estrés; deficiencias alimenticias; contacto con aves silvestres que puedan poseer dicha enfermedad; estados de inmudesupresión; malas condiciones medioambientales en nuestros aviarios producidas mayormente por la mala ventilación de estos.
En el caso concreto de esta enfermedad tendremos que tener muy en cuenta las formas de transmisión de ésta puesto que abarca tres formas distintas pudiendo llegar a ser muy difícil de controlar si no extremamos la precaución: la primera es la forma oral, que es aquella que ocurre tras la ingesta de algún alimento previamente contaminado con fluidos y heces. La segunda forma es inhaladora, que tal y como su nombre indica, es aquella forma que ocurre cuando un ejemplar sano inhala (es decir, respira) el polvo contaminado pudiendo a llegar a contagiarse de ésta forma. Y por último, la forma directa, que no es más que aquella que se da cuando hay contacto directo entre individuos sanos y afectados.
3.-Cuadro clínico
Al igual que ocurre con muchas otras enfermedades, la gravedad del cuadro clínico así como su tiempo de incubación, dependerán en gran medida del tipo de cepa que ha provocado el virus. Por hende, la sintomatología que presenten las aves aventadas también puede variar en función del grado de afectación. Los síntomas pueden variar, abarcando síntomas leves hasta otros casos más graves en los que se produzca la muerte del ejemplar. Hablaremos de dos formas, a saber:
–Forma aguda: esta forma puede provocar la muerte súbita del ejemplar incluso sin presentar síntomas previos. Esta forma puede venir acompañada de edemas faciales, conjuntivitis, falta de apetito y/o diarreas. Si se da un brote agudo de esta cepa podemos llegar a encontrar un 100% de bajas en nuestras instalaciones deportivas.
–Forma respiratoria: esta forma presenta una evolución más lenta, pero no por ello menos grave. Suele ir acompañada de sonidos respiratorios, conjuntivitis y secreción nasal, entre otros. Al igual que antes, dependiendo de la cepa la sintomatología puede encontrarse más o menos severa. Ésta es la forma más común entre los criadores de fringílidos.
Lo más curioso, y quizá la forma por la que algunos criadores algo más experimentados suelen conocer esta enfermedad es porque pueden llegar a desarrollar un cuadro nervioso en las fases finales del proceso. Cuando encontramos afectada una hembra durante la puesta de huevos, el oviducto suele verse afectado, y debido a esto, aparecerán huevos de pequeño tamaño y con la cáscara muy blanda, que son muy característicos de esta patología.
Aquellas aves que superan la enfermedad no suelen volverse portadoras de ésta, pero sí debemos tener en cuenta que los pájaros que se encuentre afectados pueden diseminarla muy fácilmente a través del contacto directo e incluso a través de sus heces. Por tanto, es muy recomendable aislar los ejemplares enfermos tan pronto como nos sea posible.

4.-Prevención y cura
Una vez tenemos claro qué es esta enfermedad, los factores que favorecen su aparición, pasamos a lo más importante: la prevención y cura de ésta. Es muy importante saber que no existe un tratamiento a base de fármacos como tal, siendo la única forma de control viable la vacunación de todos los ejemplares que formen parte de nuestro aviario.
Aparte de esto, sería conveniente aplicar tratamientos específicos con el fin de restablecer el estado normal de las aves en tanto nos sea posible, como por ejemplo: probióticos, pomadas oculares, rehidratantes, etc.
Los antibióticos no sirven de nada a no ser que su uso sea debido a la presencia de segundas infecciones de carácter oportunista. Por tanto, basaremos la prevención en la seguridad e higiene en nuestras instalaciones.
AUTOR: Álvaro Ojeda García CN · 5D89 – Aviario Ojeda – Criador de Lipocromos amarillos clásicos y marfiles
